Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

Los candidatos presidenciales y los derechos humanos básicos

Una materia que resulta clave, desde la perspectiva de los derechos humanos, es la que dice relación con una nueva Constitución para el país y con el mecanismo para su elaboración. La importancia de este tema es que la Carta Magna actual, no obstante sus numerosas reformas, no reconoce derechos humanos básicos, como lo son los derechos económicos sociales y culturales, limita la participación política de importantes sectores de la población, y ha permitido la privatización de recursos naturales de propiedad colectiva fundamentales para la vida, como el agua.

Son diversas las ópticas con las que los medios de comunicación y actores políticos y sociales han analizado las candidaturas en competencia para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales. La mayor parte de ellos ha puesto el acento en el análisis de las propuestas de los candidatos referidas al crecimiento económico. Otros han puesto el foco en sus propuestas en materia de seguridad o gobernabilidad. Pocos han analizado sus propuestas en materia de derechos humanos. Hace algunos día se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos y parece una oportunidad propicia para hacerlo.

Amnistía Internacional avanzó recientemente en este sentido, al identificar y evaluar las propuestas de los candidatos presidenciales en aspectos fundamentales de derechos humanos, como lo son la migración y el refugio, la diversidad sexual y familia, los pueblos indígenas, la impunidad, los defensores(as), la institucionalidad y las relaciones internacionales[1]. Si bien, de acuerdo a este análisis, las propuestas de ambos candidatos son deficitarias, claramente aquellas del candidato Alejandro Guillier se acercan más que las de Sebastián Piñera a un compromiso con los derechos humanos.

En efecto, en el caso de Guillier, solo en dos de estas temáticas sus propuestas son consideradas como “generalmente adecuadas”, y en cinco temáticas estas son consideradas como “pronunciamiento poco claro”. En el caso de  Piñera, el estudio sostiene que en todas estas materias este candidato “no hace mención a ellas o lo hace muy escasamente.”

Las propuestas de los candidatos en otros ámbitos relevantes de derechos humanos, sin embargo, requieren de un análisis de mayor profundidad. Aunque son muchos los aspectos de derechos humanos a considerar, algunos de ellos que parece relevante revisar son los referidos al derecho a la seguridad social, a los derechos de pueblos indígenas y a la nueva Constitución.

En el caso del derecho a la seguridad social, Piñera propone mejorar las pensiones en forma gradual, incrementando los recursos destinados al pilar solidario, pero sin cuestionar el modelo de las AFP, el que, como sabemos, no solo ha generado pensiones miserables para los jubilados sino ha permitido también una acumulación del capital en pocas manos, contribuyendo a hacer de Chile una de las sociedades más desiguales de la región. En contraste, Guillier, si bien no plantea el término de las AFP, considera que el sistema de seguridad social basado únicamente en ellas se agotó y que es necesario avanzar hacia un sistema de pensiones tripartito y solidario, en que el Estado actúe como garante del bienestar y garantice pensiones dignas.

En materia de derechos de pueblos indígenas, si bien Piñera propone el reconocimiento constitucional de estos pueblos, y la generación de mecanismos de participación y consulta, el énfasis de su programa está puesto en el freno a las reclamaciones indígenas por tierras, abriendo además espacio para la compensación por las tierras de las que sus comunidades han sido privadas en el pasado. También propone la opción de enajenar las tierras indígenas hasta ahora protegidas por ley, y la asociatividad de sus comunidades con proyectos de inversión como modalidad para promover su desarrollo económico. En cuanto a la situación de conflicto en La Araucanía, propone una mayor infraestructura y modernización policial, un nuevo sistema de inteligencia y fuerza conjunta antiterrorista. Su énfasis en la materia hace prever el recrudecimiento de un tratamiento represivo al pueblo mapuche.

Guillier propone en esta materia un reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas y del carácter plurinacional y pluricultural del Estado. En cuanto a la participación política, propone la representación indígena en el Parlamento, el Ministerio de Asuntos Indígenas y la restitución de tierras con planes de fomento productivo. Recientemente ha anunciado, además, que la nueva Constitución debe reconocer los derechos de autodeterminación y las autonomías territoriales de los pueblos originarios para que estos decidan sus propios asuntos, y un régimen especial para las aguas indígenas que las haga indivisibles de los territorios indígenas.

Finalmente, una materia que resulta clave, desde la perspectiva de los derechos humanos, es la que dice relación con una nueva Constitución para el país y con el mecanismo para su elaboración. La importancia de este tema es que la Carta Magna actual, no obstante sus numerosas reformas, no reconoce derechos humanos básicos, como lo son los derechos económicos sociales y culturales, limita la participación política de importantes sectores de la población, y ha permitido la privatización de recursos naturales de propiedad colectiva fundamentales para la vida, como el agua.

Al respecto, mientras Piñera no propone la elaboración de una nueva Constitución, sino que está por consolidar la actual, Guillier plantea la elaboración de una nueva Carta Fundamental, proponiendo la Asamblea Constituyente como un mecanismo para estos efectos. Se trata de una propuesta central, por cuanto es a través de una Constitución elaborada por medios democráticos e inclusivos, como lo es la Asamblea Constituyente, que se ejerce un derecho fundamental: la libre determinación que corresponde a todos los pueblos.

No podemos perder de vista que las propuestas aquí analizadas han sido hechas en el marco de una campaña electoral y, por lo mismo, pretenden lograr el apoyo de la ciudadanía. Con todo, es evidente que las propuestas del candidato Guillier, aunque insuficientes en algunos aspectos, son mucho más receptivas de los derechos humanos que las del candidato Piñera. Por lo mismo, el triunfo de Guillier en las elecciones del domingo próximo puede abrir caminos a transformaciones que, desde el movimiento de derechos humanos y desde las organizaciones sociales, hemos promovido por largo tiempo, transformaciones que el candidato Piñera, lejos de promover, intenta frenar.

Tampoco debemos perder de vista que la materialización de las propuestas de Guillier, en este y otros ámbitos, más allá de su compromiso y consistencia como Presidente electo para hacerlas efectivas, dependerá de la movilización que impulsemos desde las organizaciones sociales y de derechos humanos para con este objetivo. Ese seguirá siendo un desafío.