Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

El peligro de las sectas intra-eclesiales

Los adeptos están expuestos a la arbitrariedad de los dirigentes de la secta, lo que les predispone a abusos sexuales o de otro ordenLas denuncias de abusos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo Marcial Maciel y del párroco Fernando Karadima han generado especial revuelo, ya que se trata de dos líderes espirituales de […]

Los adeptos están expuestos a la arbitrariedad de los dirigentes de la secta, lo que les predispone a abusos sexuales o de otro ordenLas denuncias de abusos sexuales del fundador de los Legionarios de Cristo Marcial Maciel y del párroco Fernando Karadima han generado especial revuelo, ya que se trata de dos líderes espirituales de un numeroso grupo de sacerdotes y fieles católicos.

En el primer caso, Maciel era el fundador de una congregación que posee más de 800 miembros y una extensa red de instituciones y empresas asociadas. En el segundo caso Karadima es el “inspirador” de un grupo de cincuenta sacerdotes chilenos, entre los que se destacan cinco obispos diocesanos.

En ambos casos, los denunciantes coinciden en la manipulación de las conciencias a la que se les habría sometido, lo que configura un cuadro de instituciones en las que la libertad de pensamiento y la autonomía interior pueden ser considerados como derechos conculcados o amenazados. Las acusaciones refieren a métodos de lavado de cerebro en los que la autoridad religiosa es sacralizada, de tal modo que se impide las personas el libre ejercicio del discernimiento. El testimonio del médico James Hamilton es decidor, cuando declara a Informe Especial que Karadima “fue el representante de Dios sobre mí”. En su relato, a los 17 años, fue escogido para ingresar al movimiento juvenil “Acción Católica” y desde ese momento “idolatró” al padre Karadima, quien pasó a ser su confesor, guía espiritual y figura paternal. “Sentí que había sido elegido por Dios”, sostiene Hamilton.

Por otra parte, la reciente declaración Vaticana respecto al futuro de los Legionarios de Cristo ha anunciado que se nombrará una comisión de estudio de sus Constituciones, es decir, un equipo de canonistas que redactará nuevos estatutos y se ha dispuesto que el “ejercicio de autoridad” en esa congregación sea revisado y el Vaticano administrará sus seminarios bajo su directa jurisdicción. Se estaría así comenzando a desmontar una peligrosa estructura de poder que habría actuado en connivencia con Maciel, amparando sus abusos.

¿Es posible que estos u otros movimientos al interior de la Iglesia Católica puedan ser calificados de sectas peligrosas? Creo que antes de emitir un juicio es necesario revisar los criterios que los especialistas han elaborado para caracterizar una secta destructiva. Las características de una camarilla patológica pueden resumirse en siete puntos:

1) Existencia de prácticas de control mental: utilización sistemática de técnicas de persuasión coercitiva, aunque en el inicio se utilicen métodos de seducción. Se trata de organizaciones autoritarias y piramidales en las que no existe la democracia en ninguno de los escalones ni se permite la crítica y se inculca el destierro del pensamiento crítico.

2) Separación del mundo: Lo que implica un fuerte aislamiento de los adeptos y el control de la información que les llega.

3) Alejamiento de la familia: Por medio de un discurso que demoniza el “mundo”; a la vez que se pide a los adeptos depositar una confianza ciega en la secta; especialmente en sus dirigentes.

4) Dependencia de personalidades carismáticas: también puede ser un grupo de líderes, cuya decisión es la única que resuelve, controla todos los movimientos de los miembros, les provee su dinero y no se somete a las mismas reglas que los seguidores.

5) Creación de estructuras intra-eclesiales propias: Que buscan escapar de los conductos ordinarios de las demás estructuras eclesiales, y en particular, instalan normas propias.

6) Violación de los derechos humanos: los adeptos están expuestos a la arbitrariedad de los dirigentes de la secta, lo que les predispone a abusos sexuales o de otro orden.

7) Aislamiento y criminalización de miembros disidentes o de los desertores: quienes se retiran o escapan de la secta pierden sus contactos sociales y sus lazos con quienes permanecen en la secta.

¿Corresponden estas características con los cuestionados movimientos de Maciel y Karadima? No creo que sea fácil una respuesta apriorística. Sin embargo, es obvio que los testimonios dispersos de las víctimas permiten, al menos, sospecharlo. Si se aplicara el principio de precaución se debería investigar diligentemente e impedir que la responsabilidad de los abusos termine encontrando chivos expiatorios que blanqueen el entramado de fondo, que explicaría integralmente lo acontecido.