Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

No + AFP: un nuevo despertar ciudadano frente al abuso

Sería ingenuo esperar que el sistema político, tal como está, procese este malestar, lo que debemos hacer es participar y presionar en todas las esferas para que el debate se transforme en una política pública que efectivamente genere justicia.

La magnitud y la mediatización del fraude La Polar gatilló la maduración de una especie de conciencia ciudadana respecto del abuso que unos pocos, muy poderosos y amparados en un sistema político y económico concentrador, cometen en desmedro del bienestar de la gran mayoría de la población. El movimiento estudiantil en 2011 conectó con esta idea con su slogan “fin al lucro” y de este modo desnudó el negocio de la educación que genera y reproduce la evidente segregación y desigualdad de nuestra sociedad.

Es sobre esta pérdida de inocencia de la sociedad chilena que hoy se inicia una crítica a otro de los pilares de la “revolución neoliberal de Pinochet”: el régimen de pensiones fundado el año 1981, en plena dictadura.  Este sistema entrega la administración de pensiones a manos privadas (a las administradoras de fondo de pensiones), el ahorro previsional de la mayoría de los trabajadores del país.  Algunos expertos señalan que en este país no existe realmente un sistema de pensiones, sino más bien un sistema de ahorro privado individual obligatorio.

Pero el malestar está asociado a que las jubilaciones que resultan de este sistema privado son miserables. Los datos hablan que de los 336.000 pensionados hoy en Chile, el 91,5% recibe una pensión menor a 156.000 pesos. Y el promedio de pensiones es de 118.889 pesos, es decir, 60% por debajo del sueldo mínimo de hoy, 257.000 pesos (datos de Fundación Sol).  Esto se vuelve inaceptable cuando se tiene la información de que mensualmente las AFP recogen 500 mil millones de pesos de los sueldos de los trabajadores chilenos, y tan sólo reparten un tercio de ese total, es decir, 200 mil millones de pesos en jubilaciones. Hecho que  es a todas luces inmoral si, además,  se le compara con las pensiones que reciben algunos jubilados de las fuerzas armadas, de carabineros y gendarmería.

Las AFP proponen como solución el aumento de la edad de jubilación y del monto de las cotizaciones.  El gobierno propone la creación de una AFP estatal.  Los movimientos ciudadanos, que lideran la demanda por la extinción del sistema de capitalización individual, plantean que se debe reemplazar por un verdadero sistema de pensiones basado en el reparto intergeneracional donde los trabajadores activos financien las pensiones de quienes se jubilen con aporte tripartito del trabajador, el empleador y el Estado. La Comisión Bravo (comisión que se creó en este gobierno para generar una propuesta para cambiar el actual sistema de seguridad social) plantea que es posible crear un sistema mixto, es decir, uno que funcione con reparto y con capitalización individual.  Según los estudios de Fundación Social, sólo 36 países en el mundo tienen algún tipo de privatización en su sistema de pensiones, sin embargo, en la mayor parte de ellos el sistema de reparto es hegemónico.

Habrá que iniciar un amplio debate sobre un nuevo sistema de pensiones para Chile, y es saludable que el impulso provenga de los propios ciudadanos, movilizados en más de 40 ciudades; cerca de 700.000 personas reunidas casi de manera espontánea, impulsadas a reclamar justicia con otros. Sería ingenuo esperar que el sistema político, tal como está, procese este malestar, lo que debemos hacer es participar y presionar en todas las esferas para que el debate se transforme en una política pública que efectivamente genere justicia. Lo anterior, necesariamente implica politizar el discurso e incidir en los espacio decisionales. Esto a su vez implica actuar políticamente.