Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

Verónica Matus: “Las demandas de las mujeres son un problema de Estado, de la sociedad en su conjunto”

 

 

 

Esta ha sido una dura semana en materia de Derechos de las Mujeres. Desde las protestas ciudadanas por el brutal abuso y posterior asesinato de la pequeña Ámbar, de tan sólo 19 meses, hasta la violación que sufrió una joven en manos de cinco hombres a la salida del Estadio Nacional.

El último hecho nos recordó lo vivido en España en el caso “La Manada”, donde la Audiencia Provincial de Navarra sentenció que los cinco hombres que atacaron a una joven madrileña de 18 años el 2016 cometieron el delito de abuso sexual y no violación, generando, por un lado, una tormenta política en España y, por el otro, la ira de la sociedad civil y los distintos movimientos de mujeres en todo el mundo.

En medio de este y otros hechos, como la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile por denuncias de acoso sexual o el debate nacional sobre “objeción de conciencia” ante la interrupción del embarazo, conversamos con Verónica Matus, Vicepresidenta de la Corporación de Desarrollo de la Mujer, La Morada y Presidenta del Directorio de la Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales ACCIÓN. En esta entrevista abordamos estos hechos y los elementos culturales que los posibilitan, así como la necesidad de continuar profundizando la organización entre mujeres y la mirada feminista.

Este jueves tuvimos una protesta en el sector que colinda con el Estadio Nacional lugar en que se produjo la violación de una mujer por un grupo de eventuales barristas. Este caso nos recordó de inmediato a “la manada” en España y así se dio a conocer también en otros países de la Región, ¿cómo interpretas estos hechos en un contexto de aparente mayor apertura a las demandas de las mujeres y la diversidad de género?

Yo creo que lo que está pasando en el mundo es el resultado de lo que han logrado los movimientos feministas y los movimientos de mujeres en todas partes.

Si pienso que Beijing fue la declaración mundial donde los Estados dicen “ah si, las mujeres son iguales”, pero cuando esto se empieza a llevar a la práctica diaria tenemos estos resultados, lo que nos muestra las limitaciones de los modos en que los Estados se hacen cargo del tema y las tremendas resistencias que hay.

Las gringas usan la palabra bachklash, o sea que uno avanza y hay un tremendo retroceso, esto es una respuesta también a lo que pasó en América Latina con el Ni Una menos, entre otras manifestaciones. Ahora, el sistema va dejando cada vez más en evidencia esas bases patriarcales que lo sostienen.

Por un lado tenemos un sistema desatado, el capital se acumula muy rápido y los cambios son vertiginosos, pero miremos Chile: cuando uno aterriza acá, por ejemplo, los protocolos en la Universidad de Chile sobe acoso sexual se vienen conversando hace, por lo menos, cuatro años y hoy día tenemos una Universidad tomada hace una semana. En este caso, por lo que ha salido en la prensa y lo que he conversado también con algunas feministas de la Escuela de Derecho, se alude a temas “de tiempo”, de cómo se llevó el sumario.

Entonces, los temas de mujeres siguen siendo considerados eso, “temas de mujeres” y no entran en la agenda pública con el mismo valor con que entran otras cosas. No se considera que somos la mitad de la sociedad, por lo que se está hablando de un asunto de derechos.

 

O sea, se encapsulan y se pierde su sentido más amplio.

Exacto y los temas de mujeres no son como los temas de desarrollo, los temas políticos o económicos. O sea, piensa tú: tremendo movimiento, ¿cuántos años para tener una ley de interrupción del embarazo en tres causales?, porque no es una ley de aborto. Se logra eso y luego sale un protocolo del gobierno, pasado a última hora (lo que obviamente le resta) y, pasado una semana de instalado el gobierno, cambia absolutamente el sentido de eso.

¿Qué te están diciendo?, que los asuntos de mujeres no eran tan importantes para los gobiernos porque los puede sacar a última hora. Y allí es donde tu vez como se pasa por encima de todo el movimiento de mujeres, porque si, la Presidenta Bachelet promovió el aborto, pero eso fue gracias al movimiento de mujeres.

Entonces yo veo que la clase política piensa que las cosas funcionan de acuerdo a ellos y hoy día en este país hay una escisión muy grande entre el Estado, su clase política y la sociedad. La sociedad es muy plural y las mujeres están organizadas, de distintas maneras: hay colectivos jóvenes que se reúnen, debaten y allí se genera, desde el feminismo, el “entre mujeres” que es la clave para ser feminista, porque si quiero ser una mujer política tengo que partir socializándome entre mujeres, valorando a la otra.

Ahora, creo que hay muchas cosas hoy que tienen que ver con la sociedad entera, el sistema. El trabajo es indecente, las condiciones son peores, y en ese contexto las mujeres siguen siendo las que quedan a cargo de las tareas de cuidado. La organización social del cuidado no es un tema político aquí en Chile, cuando lo es: la sociedad tienen que preocuparse, más aún con el panorama demográfico de envejecimiento que nos muestra cómo en algunos años van a haber muchos adultos mayores que cuidar. Todo eso ha sido una labor que desempeñan las mujeres en su mayoría de forma gratuita, y si no, basta mirar los salarios y el prestigio que tiene el trabajo doméstico. Y eso se reproduce en distintas partes, pero aquí en Chile respecto de otros países somos uno de los países que aún tiene más nanas.

Eso te iba a decir, las circunstancias del modelo son globales, pero, a tu juicio ¿Chile tiene una especial resistencia?

Sí, yo creo que hay una especial resistencia porque nosotros funcionamos con un doble estándar muy grande. Hoy día es políticamente incorrecto discriminar a alguien, pero esos no son temas de incorrección política, son delitos. Es un tema de derechos y creo que todavía nos falta mucho que aprender de eso.

No sé si nos falta mucho a la sociedad civil, porque finalmente nosotros vivimos las experiencias de atropello, la sociedad civil experimenta el malestar, sabe, uno sabe cuándo la tratan como estúpida. Entonces te dicen: “las mujeres son iguales” y tú vas y ganas menos, y las posibilidades no son las mismas. Dime tú ¿qué es el enfoque de derechos allí? Cuando escuchas el discurso de que eres igual, pero en los hechos experimentas que no eres igual, y además, tu diferencia por el hecho de ser mujer, tampoco es reconocida.

Chile tiene características culturales especiales de doble estándar, también es un país muy autoritario y ese autoritarismo no es sólo un tema de la dictadura, sino también de la política. Mira, en el mismo caso de Ámbar, piensa tú que el señor había sido candidato a concejal. También es un asunto de las autoridades, porque culturalmente no es lo mismo que el femicidio de la señora allá, que cuando está involucrada una autoridad. Ese doble estándar está operando permanentemente en materia de derechos de las mujeres.

En síntesis, por una parte los temas de mujeres son sólo de mujeres, no son relevantes, no tienen urgencia y yo creo que, lo que las feministas sabemos, es que si no nos organizamos entre mujeres y no hacemos fuerzas, las cosas no van a avanzar. Nosotros necesitamos estar poniendo tensión en la institucionalidad para que existan logros. Miremos lo que pasa con la violencia, ahora vamos a tener una ley de violencia de género y no sé qué va a pasar con eso, tenemos que observarlo, pero hemos tenidos por años una mala ley de violencia intrafamiliar que reduce el tema sólo a la familia y no reconoce los otros aspectos, porque esa violencia se da en el trabajo también, en otras áreas. El tema de los derechos tiene que ejercerse, pero para hacerlo tengo que reconcomerme con las otras y darme cuenta que ese malestar que yo tengo y lo comparto contigo, porque hay muchas mujeres que lo viven como natural, ¡si es tan fácil naturalizar!

Creo que el mundo está cambiado y hay cosas que tenemos que pensar como sociedad civil, como que el Estado no es el único que tiene el poder, el gran poder funciona por las trasnacionales y una serie de cosas que no son visibles por los estados, o sea, el Estado también está en crisis. Entonces la sociedad civil puede crecer, pero sólo si se conoce, si sabe cuáles son sus diferencias sustantivas, sus malestares, y en el caso de las feministas, es sólo entre mujeres que nos vamos a otorgar poder.

El rol de las feministas organizadas en este contexto de tanta resistencia sería instalar que esto no es un tema de mujeres, sino de sociedad.

Exacto. ¿Y por qué no pasa eso? Julieta Kirkwood, que es maravillosa, habla de las feministas y la política. Las feministas son políticas, pero el accionar político, el diálogo entre los espacios es muy difícil. Yo celebro que hoy exista una Bancada Feminista en el Congreso, pero quiero ver que esa Bancada Feminista apunte no sólo a hablar de las mujeres, sino que sea capaz de empoderar. Lo que quiero es que las bancadas hagan un problema de Estado de la desigualdad de las mujeres.

De otra manera, vamos a seguir apuntando hacia el mínimo. Es cierto, el femicidio es el exterminio, de allí no hay más. No podemos permitir que ocurra, pero tampoco podemos sólo abocarnos a denunciar la cantidad de mujeres que han muerto y contarlas. Nosotros tenemos que trabajar los derechos de las mujeres acá, ahora, con las mujeres jóvenes. No podemos pensar la sociedad sólo poniendo límites al exterminio, eso es lo peor.

La violencia contra las mujeres se trabaja desde que son chiquitas, como son criadas, que tipo de educación y que trato diario reciben. Yo creo que reducir el feminismo al género ya es un problema. El feminsimo es un movimiento político de mujeres que piensa y cambia las relaciones de poder en el mundo. El género es sólo una categoría de análisis.

Bueno, de todas maneras hay un pequeño avance. Yo recuerdo que cuando la Presidenta Bachelet fue candidata ella dijo que no era feminsita. Hoy no dice nada, ella particularmente, pero hoy día todas se declaran feministas y yo creo que es muy importante pensar en qué es realmente declararse feminista. Las mujeres tenemos que entender que el tema es cambiar las relaciones de poder y cambiar el mundo rompiendo todo tipo de jerarquía. Esa es la maravilla de la propuesta feminista.

¡Súmate por más democracia y más derechos!

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