Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

Tras COP 22: “Es una preocupación pensar que el mercado va a solucionar los problemas del cambio climático”

Entrevista a Damien Hazard, de la organización Vida Brasil de Salvador de Bahía, Brasil, y director regional de la Asociación Brasileña de ONGs (ABONG). Además, es miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial y recientemente participó de la COP 22 en Marrakech, Marruecos, cita que se realizó entre los días 7 y 18 de Noviembre de 2016. Aquí realiza una evaluación de la reunión, explica algunos detalles así como lo que implica la elección de Trump en relación a los acuerdos para detener el cambio climático que apenas un año atrás se habían logrado firmar.

Hazard fue entrevistado en Marrakech al finalizar la COP22 que es la continuación de París 2015, pero con un carácter de implementación de los acuerdos y las soluciones, mas no de negociaciones. Para hacerse la idea de cómo funciona el espacio en Marrakech, Damien explica que habían tres espacios: un espacio que era de las Naciones Unidas, que es la denominada Zona Azul; un segundo espacio para los actores no estatales, actor empresarial y las organizaciones de la sociedad civil, pero organizado por el gobierno marroquí denominado como Zona Verde; y el espacio autogestionado que era de la sociedad civil para la sociedad civil y que era una iniciativa de la Coalición Marroquí para la Justicia Climática.

A Hazard le llamó la atención que “en el espacio verde había una ambigüedad, vamos a decir, porque de facto habían organizaciones de la sociedad civil, pero quizás habían más empresas del mundo entero, principalmente automotrices y otras, y a veces el sentimiento era que ese espacio era más comercial que uno realmente de la sociedad civil, sobre todo porque no había un contrapeso en las negociaciones. Por eso es que había mucha cosa más lúcida en el espacio autogestionado de la sociedad civil marroquí para la sociedad civil de Marruecos, pero también del África que es muy fuerte y también de la sociedad civil mundial”.

¿Esto fue organizado fuera de las zonas verde y azul?

“Exactamente, y quizás fue con menos cantidad de gente que en los otros espacios, pero el contenido de las ideas fue muy fuerte.  Claro que enla Zona Verde hubo muchas contribuciones del movimiento de mujeres, y me pareció muy interesante esa participación.

Pero la verdad es que esta no fue una COP de las acciones, sino una COP de la inacción, porque no habían negociaciones y principalmente porque todo ocurrió dentro de un contexto muy particular que es la elección del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump”.

Cuéntanos sobre eso y el estado de ánimo que se vivía

“Podríamos decir que si bien esperamos un comportamiento diferente, hay una gran probabilidad de que Trump no vaya a implementar algunas medidas o compromisos de la administración Norteamericana de Barack Obama y eso es sumamente preocupante. Por eso, este tema se incorporó prácticamente en todos los espacios de la COP, porque sabemos que Trump es una persona muy polémica que para nosotros es un sexista, un racista, y hasta un neofacista y, en el contexto de la COP se produjo un clima escéptico, pues Trump es una persona que niega el cambio climático, entonces podría ser un potencial criminal, no contra la humanidad sino contra el clima, contra el planeta”.

¿Cuál es el estado de avance de los compromisos hechos hace un año en París, en la COP 21, y cuál es la posición de la sociedad civil?

“Aquí hay una dicotomía, porque si bien el Acuerdo de París por un lado, es un milagro, por otro lado es un fracaso. Es un milagro porque es una convergencia de muchos países de la toma de conciencia que dan importancia del cambio climático, quizás ningún otro acuerdo internacional logró la ratificación de tantos países en tan poco tiempo, la ratificación ha sido mucho más rápido que lo que fue Kioto, y mucho más participativo que Copenhagen. Pero al mismo tiempo, es un fracaso del punto de vista de las necesidades del planeta, porque los países están involucrados en el acuerdo de forma voluntaria y no hay un comité o un tribunal que pudiera juzgar los crímenes contra el planeta, entonces es apenas un involucramiento voluntario.

Además que no tiene medidas punitivas, al mismo tiempo no tiene financiamiento para la atenuación y adaptación… Esas son buenas intenciones de los gobiernos, pues dicen que van a hacer algo, pero sabemos que la ayuda para el desarrollo no hay seguridad del financiamiento para combatir el cambio climático.

Además de lo anterior, tampoco hay responsabilidad diferenciada entre países que han contribuido más al cambio climático y los que han contribuido menos. Solo hay responsabilidad conjunta y lo que es interesante del gobierno de Marruecos, junto con los gobiernos de África y la sociedad civil es que quieren responsabilidad diferenciada porque sí hay responsabilidad diferenciada entre países”.
¿Hay algún avance respecto a negociaciones oficiales?

“Quizás lo más interesante es que logramos llegar al planteamiento de que sí hay responsabilidades diferenciadas, aunque eso apenas sea una declaración que no ha sido ratificada por nadie. Además de que continúa el aspecto que el Acuerdo de París es voluntario, y no es obligatorio implementar. Entonces, en los Estados Unidos, por ejemplo, que es el país que más contribuye al cambio climático, no sabemos si con el nuevo Presidente va a implementar los compromisos y en ese sentido el discurso del Secretario de Estado Norteamericano, John Kerry, fue muy interesante. Por un lado, era una alarma, un llamado diciendo que la situación es muy dramática y que hay que hacer cosas muy rápido, porque realmente estamos cerca de un colapso ambiental con consecuencias muy terribles para las poblaciones más vulnerables. Lo interesante fue que no era solo un mensaje para la comunidad internacional, sino también para la administración que viene para que no quede como un “climascéptico”, es decir, que no sea escéptico respecto al cambio climático. Al mismo tiempo, la conclusión que para él es una esperanza pero para nosotros no, es que las empresas y las inversiones ahora toman en cuenta la el cambio climático, pero para nosotros es una preocupación de pensar que el mercado, el libre comercio va a tener la solución a los problemas, porque quiere decir que el capitalismo está buscando las formas de reinventarse y pensar que el capitalismo va a resolver el cambio climático es como dijo Boaventura de Sousa una vez: pensar que un tigre puede tornarse vegetariano”.

¿Cuál es la conclusión con que salen de Marrakech?

“Salimos más bien con una sensación pesimista, pero porque hay que ser más ambiciosos. La lucha por la justicia climática, es una lucha por la justicia social y también por la democracia en el mundo, porque solamente con la democracia los actores de la sociedad civil van a poder indicar el camino, la marcha, el sentido para la humanidad y los gobiernos que tienen que seguir”.