Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales

Mujeres realizan diálogo abierto con destacadas feministas

En el marco del Encuentro Mundial de ONG las feministas se dieron cita en La Corporación de Desarrollo de La Mujer, La Morada, para aprovechar la visita de importantes lideresas de América Latina y América Central. La conversación permitió el reencuentro e intercambio de experiencias, no sólo con mujeres de otros territorios sino también entre feministas de distintas generaciones.

El punto de reunión fue la casa de La Morada, ubicada en Bustamante a pocas cuadras de Plaza Italia. Las feministas de la Corporación de Desarrollo de la Mujer pusieron a disposición un buen vino y una mesa colmada para un diálogo que se extendió durante toda la tarde del sábado ocho de septiembre, finalizado el Encuentro Mundial de ONG, con el fin de aprovechar la presencia de dos importantes visitantes internacionales.

Se trataba de la Uruguaya Lucy Garrido, integrante de la organización Cotidiano Mujer y co-creadora de la Articulación Feminista Marco Sur, junto a la guatemalteca Glenda Johana Wetherborn, integrante de la Red de Mujeres Afro-latinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, quienes compartieron experiencias con destacadas feministas chilenas de la Corporación, así como jóvenes feministas del movimiento universitario actual como Sofía Brito de la escuela de Derecho de la Universidad de Chile y, del mundo político, como Nicole Salas, coordinadora del Frente Género Región Metropolitana de Revolución Democrática, entre otras asistentes.

En la reunión se habló de la forma que está tomando hoy el movimiento feminista en Chile y la relación con demandas como la de las compañeras argentinas por la legalización del aborto, preguntándose ¿cuáles son las próximas luchas? Ante esto Raquel Olea de La Morada sostuvo que las mujeres están y han estado siempre presentes al interior de las bases de distintos movimientos sociales (de estudiantes, trabajadores, ambientales, entre otros) y han dado el impulso a distintos procesos y demandas históricas.

Para Sofía Brito, una de las ganadas de la llamada “Ola Feminista” de 2018 fue volver a instalar en el debate público la palabra feminista. En ese sentido, destacó el potencial político transformador del concepto y cómo se ha convertido en un significante de articulación de las distintas luchas sociales e indicó que el trabajo es luchar contra las fuerzas que apuntan a que la ola “ya pasó”, que simplemente fue una etapa e instalar que este proceso llegó para quedarse. En esa línea destacó la formación de redes feministas en los gremios profesionales.

Allí el tema fue la posibilidad y la necesidad de construir colectivo. Verónica Matus, Vicepresidenta de La Morada y Presidenta de ACCIÓN sostuvo que, en lo personal, se hizo feminista por lo que aprendió y le ensañaron otras mujeres: “El feminismo es, por esencia, una construcción entre mujeres”, añadió. En ese sentido, Nicole Salas destacó que este año al interior de los movimientos sociales y distintos colectivos se fue comprendiendo que las mujeres nos organizamos de otra manera distinta a las formas de organización política tradicionales.

Luego se dio una discusión sobre el acto de “nombrarse feminista” y los distintos tipos de feminismo que pueden entrar en pugna. Allí Lucy Garrido presentó su reflexión sobre el “feminismo innominado” y apuntó a la urgencia de celebrar que estamos en “la cresta de la ola” del movimiento, y que, después de muchos años de lucha de las feministas en todo el mundo, se produjo finalmente el cambio cultural que las impulsoras de antaño añoraban.

En ese sentido llamó a celebrar, pero “festejando las multitudes del hoy, la fuerza desplegada, la inteligencia irreverente de las nuevas generaciones y la diversidad del movimiento feminista. Que es uno”. Con esto coincidió Francisca Pérez, actual Presidenta de La Morada, quien indicó que: “El feminismo es una definición política y no una definición identitaria. Es decir, en esa definición política pueden converger distintos sujetos de distintos sectores y distintas posiciones”. Las presentes coincidieron en que centrarse excesivamente en las diferencias entre denominaciones puede neutralizar el potencial revolucionario del feminismo.

Otro elemento que se discutió es cómo se cruzan y, a veces, se tensan las distintas luchas y, por otro lado, como los distintos fundamentalismos se aprovechan de ello e incluso incitan pugnas para desarticular la potencia de las demandas sociales, en este caso, las demandas feministas. Al respecto se estableció como un elemento claro que las mujeres feministas pueden venir de distintos contextos sociales y tener distintas corporalidades, pero que hay puntos en común: “La lucha feminista es inherentemente antirracista y anticapitalista”, recordaron.

En ese sentido apuntaron a quienes están criticando su lucha desde distintas tribunas, incluso desde otros movimientos sociales. Al respecto Glenda Wetherborn apuntó a una suerte de ética de las luchas sociales: “si se trata de la defensa de un derecho, si no lo puedo compartir o acompañar, al menos no lo obstaculizo”.